El Lenguaje Jurídico.
Es
el conjunto de términos y expresiones, que denotan principios y reglas a que están
sometidas las relaciones humanas en la sociedad civil.
La
función de este léxico es sintetizar los conceptos básicos en los que se
sustenta la experiencia y el saber metódico acerca del Derecho. Su finalidad es
la univocidad semántica, la economía léxica y la precisión conceptual o
claridad entre los expertos.
Características.
Uno
de los rasgos principales del lenguaje del derecho es su prescriptividad, característica
necesaria para regular la conducta humana en determinado orden social. El
lenguaje prescriptivo está constituido por las normas jurídicas y principios
que permiten regular un determinado comportamiento desde el punto de vista lógico,
es necesario también diferenciar el lenguaje jurídico (También denominado
lenguaje del derecho, o lenguaje legal), y el lenguaje de los juristas. Así, el
lenguaje del derecho es aquel que posee un contenido jurídico; el lenguaje de
los juristas es aquel que emplean los especialistas que hablan del derecho
(Metalenguaje).
Es muy diferente la acepción
del diccionario de la lengua y otra la significación científica de un término jurídico.
En efecto, los conceptos jurídicos difieren con frecuencia del concepto general
o común. A estas palabras se les llama “términos”
o “vocablos”, y, referidos a su respectiva disciplina, forman la “terminología”
o el “vocabulario”, en este caso, jurídico.
El lenguaje jurídico se
caracteriza por el uso de términos integrados en la lengua común desde sus orígenes.
son los que utiliza el ser humano como integrante de una sociedad en la que
compra, vende o intercambia objetos, transmite los bienes al morir.
La mayor parte del
vocabulario jurídico viene del latín, por ejemplo: Abogado, civil, delincuente,
equidad, fideicomiso, legitimo, sanción, usufructo, incluso, debido a la
influencia universal del latín es posible encontrar algunas semejanzas con
otras lenguas: español: equidad; francés: équite ; italiano: equitá; ingles:
equity.
Debido a la necesidad de emplear cada día términos más
precisos, continuamente se observan cambios en la denominación de algunas voces
jurídicas en nuestro sistema legislativo. Así, hoy en día ya no escuchamos "almojarifazgo",
"cuerpo del delito" (este último
cambió a "tipo penal", después, a "cuerpo del delito”...). De la misma forma, los ahora denominados en el
Código Penal federal, "delitos contra la libertad y el normal desarrollo psicosexual",
antes eran identificados como "delitos sexuales"; asimismo, el "parricidio" y el "infanticidio" fueron agrupados bajo la
denominación de "homicidio en razón del parentesco o relación".
Conclusión:
Como hemos visto, el lenguaje jurídico no es un conjunto
de teorías absolutas o inmutables, sino un cuerpo dinámico de voces que se emplean
para regular las complejas y cambiantes relaciones humanas. Es un lenguaje en el
que no cuentan los factores de expresividad personal, como en la literatura, sino
las pautas y convenciones que todos deben seguir. Esta distinción
proviene del propósito mismo de su objetivo: regular las relaciones de las personas.
Y, como la actividad de las personas está sometida a actos cotidianos, el lenguaje
que se use para regular esta actividad debe ser comprensible para todos, o sea,
que, por más que se hagan precisiones científicas, no debe separarse la connotación
técnica del significado ordinario de la palabra. Debido a que como indicamos antes
los útiles de trabajo del legislador no son más palabras, al redactar las leyes
aquél debe poner especial cuidado en cada término, pues recordemos que en las leyes,
la claridad de cada cláusula consiste no sólo en que las palabras empleadas denoten
con precisión el concepto, sino también que el texto sea entendido.
Redacción Jurídica:
Es uno de los
propósitos fundamentales de la facultad en la información de los profesionales
del derecho ya que ello llevará a los abogados en formación que el conocimiento
jurídico es dinámico, evoluciona a la par con el desarrollo de la sociedad y de
las Instituciones sociales y requiere que se le de forma y comunique a través
de la lengua, por ello se contempla dentro de los planes de estudio la investigación y redacción jurídica.
La redacción profesional del abogado es una
actividad compleja, que se puede descomponer y estudiar en varios
pasos:
1. Cómo planificar el
escrito, cómo preparar el esquema, cómo razonar y organizar las ideas. Esta
tarea incluye cómo comprender el problema, cómo encontrar el derecho aplicable.
Cómo diseñar la respuesta y las recomendaciones
prácticas.
2. Cómo redactar
párrafos. El párrafo es la unidad de expresión de un razonamiento en un escrito
expositivo y argumentativo.
3. Cómo redactar
oraciones. La oración es la unidad de expresión de un pensamiento o un juicio.
Redactar oraciones incluye la comprensión de los tipos de oraciones y su
utilidad.
4. Qué palabras
escoger. La palabra es la unidad de expresión de una idea. Precisión,
Concisión, y sencillez.
5. Cómo asegurar
claridad en las expresiones.
6. Cómo lograr poder
persuasivo. Recursos específicos para convencer.
7. Un toque artístico.
Debemos tomar en cuenta antes de comenzar a
redactar un escrito, los cuatro principios básicos de todo escrito expositivo y
argumentativo. Estos principios tiene por objeto ayudar a obtener mentalmente
ordenado y se aplica a cada escrito y a cada unidad dentro del escrito: a cada capítulo,
título, subtítulo o párrafo. El escritor debe además considerar los principios
de estilo apropiado para cada escrito, con el fin de asegurar que el escrito
sea un instrumento idóneo para comunicar y convencer.
Importancia de la redacción jurídica:
En el caso de
los documentos jurídicos, el profesional
del derecho debe tener cuidado de no hacer gala de una riqueza verbal,
que quizá durante su carrera le proporcionó la literatura. Si desea que su
redacción sea clara y precisa, debe abstenerse de emplear una
imperiosa y elegante gama de metáforas. Lo que se plasme y exprese en el
escrito, deben ser enunciados de fácil comprensión para quien los lee.
Lo importante
de toda buena redacción es tomar consciencia que la escritura debe ser el
reflejo de un correcto pensamiento. Plasmar la terminología correcta, no
siempre resulta sencillo, para ello hay que leer, estudiar y sobre todo
practicar. Si cerramos nuestra mente ante la realidad que existe en las
palabras, no nos ayudará a mejorar ni como profesionales, ni como buenos
redactores, puesto que nuestro cerebro no se ejercita. La redacción para el
profesional del derecho, no debe ser visto como algún elemento opcional, sino
obligatorio.
La redacción
jurídica es el complemento indispensable de los profesionales del derecho ya
que una buena redacción te permitirá expresar de forma clara y concisa lo que necesitas.
Haciendo un buen uso del léxico jurídico, siendo coherente y claro en tus planteamientos, es
por ello que la redacción jurídica es fundamental para el abogado, ya que su día
a día gira en torno a papeles, escritos, demandas, petitorios etc.



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